My Life - Cap 2
Estaba en una playa, sentada en la arena y no muy lejos de mi pero no lo suficientemente cerca para tocarlo estaba un joven de unos 17 años, muy apuesto de piel morena, ojos verdes y pelo castaño parado al frente mio. Ambos posabamos nuestros pies sobre la superficie del mar. Miré horrorizada.
- No te de miedo - me dijo - estoy contigo
- P..pero no se q...quien eres - le repondí titubeando
- No te de miedo saber lo que hay dentro de ti y de lo que eres capaz de hacer - me dijo sutilmente con una voz cálida - confía en mi
En ese momento desperté. Estaba recostada en el suelo de autobus y todos me miraban como un bicho raro. Pete me sostenía la cabeza con delicadeza y me acariciaba el pelo. Traté de incorporarme pero Pete me detuvo.
- No te muevas ¿todavia estás mareada cierto?- me dijo
- ¿Que paso? - pregunte y me dio un corrientazo en la cabeza que no pude soportar - ¡Ayyy! - grité
- Quieta. shhh tranquila Laurie ¿no te acuerdas de lo que pasó?
Meneé la cabeza en gesto de negación
- Lauren.. emm como decirte... estabas flotando por el corredor del bus, gritaste y caiste al piso. Me asuste mucho - me respondió Pete con un tono de preocupación
Y lo recordé todo, los colores, el mareo, mis pies suspendidos en el aire. Y sobre todo, El sueño.
- ¡ Como lo hiciste osea, eso es como magia! - dijo una chica
- Wow de verdad fue increible ¿como se siente? - pregunto otra
Ya era demaciada conmoción interior como para hablar.
- Muevanse todos, laurie ven y sientate en la silla - me dijo pete
me ayudó a parar y a sentar en la silla ya que mis piernas no cordinaban
- Gracias- logré decir al fin
Al llegar al colegio ya me sentía bien, pero al igual que en la mañana no me hallaba a mi misma y todos los chicos hablaban en voz bajada de lo ocurrido y si era cierto lo que todos habían visto allí. Sin ponerles atención me dirijí a mis clases y logré convencer a mi hermano de que todo estaba bien. Sin embargo seguía dandole vueltas a lo ocurrido cuando entré a clase de cálculo. Me senté en mi silla y esperé a que iniciara la clase.
El resto del día transcurrió sin más tropiezos. Lo único fue que todo el colegio ahora sabía lo que había pasado en el bus aquella mañana y todo el mundo me miraba como si yo fuera un extraterrestre. Me subí la capucha de mi buso, y aunque durante el día me sentí algo mareada, logré regresar a casa sana y salva.
No tenia ganas de cenar por lo cual me quede encerrada en mi habitación escuchando música tratando de olvidar lo que había pasado y de que me pasara ese insoportable mareo que tuve todo el día, hasta que mi madre llamó a la puerta.
- Lauren abreme la puerta porfavor - me ordeno con voz autoritaria - necesito hablar contigo
Me paré y abri cuidadosamente la puerta para no irme a caer debido a lo mal que me sentía.
- Entra - le contesté sentandome en mi cama
- Necesito que me expliques lo que te sucedió esta mañana ya que tu hermano me explico algo realmente incoherente - afirmó
- No me acuerdo de nada - le mentí - dejame sola porfavor quiero dormir
- No hasta que me expliques, Lauren quiero toda la verdad, ¡te ordeno que me digas la verdad!
- ¡No se! - chillé
Y Ahí vino de nuevo, un latigazo en mi cabeza hizo que gritara con todas las fuerzas que tenía y una mezcla de colores circularon a mi alrededor. Pude ver a mi madre brincar de un susto y quedarse helada mirándome. Lo único que necesitaba era que se me quietara aquel dolor insoportable que tenía. Cerré mis ojos y pedí en lo más hondo de mi corazón que las pildoras estuvieran a mi alcance.
En ese momento senti una leve brisa a mi alrededor y el escritorio entero que estaba al otro lado de mi cuerto con las pildoras puestas allí encima se arrastró hasta mi cama rallando y haciendo rechinar el piso de mi cuarto. Fue cuando oí a mi madre llorar.
- Lauren para, ¡ Porfavor para! - sollozó en una angustia infinita.
Señalé con mi dedo índice las píldoras y éstas llegaron a mi mano como si alguien me las hubiera dado, la diferencia era, que la única persona que me las podía alcanzar era mi madre que estaba acurrucada en el piso horrorizada.
Con cuidado me tomé un par de píldoras y poco a poco fui abriendo los ojos. Ahora el dolor iba desapareciendo y los colores a mi alrededor se iban definiendo. Me aclaré la garganta y dije:
- ¿Estas bien mamá?
Al hablar pude ver como un color gris pálido cubría mi madre. Ella me miraba desconcertada y asustada a la vez
- S...si cariño, e...estoy bien - respondió - ¿Y...y tu? - se acercó a mi a pesar de lo temblorosa que estaba y me abrazó
- Ya mejor - le aseguré - voy a dar una vuelta, ¿te importa? - pregunté
- Em no ve tranquila, con cuidado Laurie, yo me encargo de limpiar tu cuarto - me respondió más tranquila
- Ok, gracias - le agradecí
Le dí un beso en la frente y baje las escaleras lo más lento que pude para que no me volviera el mareo. Ahora si estaba segura que tenía un problema y que lo que me había pasado ese día no era normal. Necesitaba hablar con alguien.